Distribuidor: FX Interactive
Desarrollador: Ascaron
Web oficial
Precio: 19.95 € Jugadores: 1-16
Totalmente enl castellano
Desde su inicio, la política
de FX Interactive se ha caracterizado por distribuir interesantes
juegos a precios bajos, totalmente en castellano, ofreciendo una buena
presentación, y un servicio técnico dispuesto a ayudar.
Entre su catálogo figuran juegos tanto nacionales como extranjeros,
como Imperium, Sega Rally 2, Runaway o The Fallen. Y ahora, la compañía
ha engrosado un poco más su lista de títulos con el
lanzamiento del juego que nos ocupa.
Sacred es un juego de rol en vista
isométrica al más puro estilo de Diablo o Neverwinter
Nights, en el que nos veremos inmersos en un descomunal mundo de magia,
dragones, guerreros y todo tipo de criaturas de fantasía. ¿Estás
dispuesto a aceptar el reto? Sigue leyendo para ver lo que ofrece
el juego.
Cinco personajes y un destino
Shaddar es un poderoso nigromante… bueno, más bien lo
era. Al realizar la invocación de un gran demonio, algo salió
mal, el demonio acabó con él, y ahora ha quedado libre
por el mundo. Para evitar que desate el caos total sobre Ancaria (el
nombre del mundo en que se ubica Sacred), podrás escoger entre
seis personajes distintos. La pantalla de selección de personaje
recuerda sospechosamente a la de Diablo, y mas aún cuando nos
ponemos a analizar los tipos de personajes entre los que podemos elegir:
un bárbaro, un elfo del bosque, una seraphín, un elfo
oscuro, un mago y una vampiresa. Cada uno de ellos podría corresponderse
sin problemas con personajes de Diablo II, pero sin embargo, se agradece
el hecho de que, dada la dificultad que conlleva imaginar tipos de
personajes que no hayan aparecido ya en otros juegos del género,
Ascaron se haya esforzado por darles nombres y habilidades distintas
de lo usual.
Además, los personajes no
solo se diferencian en sus nombres, habilidades y armas que pueden
usar, sino que cada uno cuenta con un reto inicial diferente, comenzando
en puntos distintos del mapa, que más adelante confluirán
en un mismo hilo argumental, consistente y bien tramado.
Necesitas ayuda para acabar
con el mal
Y de eso ya se han encargado los chicos de Ascaron, dando forma a
un amplio número de hechizos, ataques y movimientos, repartidos
entre los seis tipos de personaje. El número de ataques para
cada clase es distinto, variando entre los 11 del gladiador hasta
los 20 del mago. Una característica interesante de estos movimientos
es que no necesitas ir ganando niveles para poder hacer uso de ellos,
sino que irás encontradolos en forma de objetos que los enemigos
dejan caer al morir. Cada vez que encuentres uno de ellos, subirás
un nivel de habilidad en ese movimiento en concreto Y añadido
a esto, existe la posibilidad de aprender a ejecutar combos. En las
ciudades encontrarás a un entrenador que, a cambio de una generosa
suma de dinero, te enseñará a ejecutar en cadena varios
de los golpes que conozcas con antelación. Y sin duda, todas
estas habilidades te van a hacer mucha falta, porque los enemigos
de Sacred son, por norma general, duros. Suelen aparecer en grupos,
te atacan por todas partes, y resulta muy difícil salir ileso
de los combates.
Por desgracia, la lucha puede, en
ocasiones, acabar resultando tediosa. Nuestro personaje, al morir,
resucita en el último punto donde la partida se salvó
automáticamente, de modo que en muchas ocasiones, el completar
una misión consistirá simplemente en ir una y otra vez
a atacar a los enemigos, morir llevándonos a unos cuantos con
nosotros, y volver a la carga.


Un mundo muy bien creado
Ancaria es un muy amplio mundo, y aun con las directrices básicas
de las misiones que tengas que desempeñar, existe una total
libertad de movimientos, de modo que podrás visitar cualquier
región, si logras sobrevivir lo suficiente. Para salvar estas
inmensas distancias existen portales de comunicación similares
a los existentes en Diablo, pero para poder usarlos, al igual que
en el juego de Blizzard, deberás activarlos antes de poder
darles uso. Sin embargo, el equipo de desarrollo ha pensado en todo,
y ha incluido la posibilidad de comprar un caballo para salvar las
distancias largas.
Y por si la información existente
en el juego no fuese suficiente, en la caja se incluye un mapa donde
se marcan los enemigos más frecuentes de cada región,
así como la situación de los dragones. Y es que saber
dónde están los dragones es de suma importancia si quieres
sobrevivir en el juego. Las dimensiones de los enemigos con los que
te enfrentarás van desde los pequeños goblins hasta
los inmensos escupidores de fuego, donde el motor gráfico despliega
su potencial. Son criaturas enormes, que ocupan una buena parte de
la pantalla, y se mueven de maravilla. Es sin duda el punto más
destacable del apartado gráfico del juego que, en el resto
de aspectos, es correcto pero sin llegar a ser espectacular. Los efectos
de las magias son un tanto limitados, en comparación con lo
visto en juegos como los salidos de la factoría Black Isle.
A medida que vayamos recorriendo
el mundo, ya sea por nuestra cuenta, o siguiendo las instrucciones
marcadas por los objetivos primarios, los ciudadanos de los pueblos
nos irán pidiendo que realicemos para ellos misiones secundarias
que varían en dificultad, resultando algunas de ellas muy simples,
mientras que otras se nos antojarán excesivamente complejas.
En ocasiones, los diálogos con los que se nos recluta para
esas misiones nos han parecido demasiado artificiales, indicando con
demasiada claridad las metas, como si se tratase de una enumeración
más que de un pedido de auxilio.
No es oro todo lo que
reluce
Y es que el principal problema del juego es que está plagado
de bugs. Hemos tenido muchos problemas al cargar partidas guardadas,
viendo como nuestro personaje no aparecía y teníamos
no solo que volver a cargar, sino que salir del juego y volver a entrar
para que la carga fuese satisfactoria. Asimismo, las escaleras parecen
suponer un duro reto al juego, ya que a veces no podemos bajar a algunas
catacumbas porque nuestro personaje se niega, y en otras en que tengamos
que combatir en unas escaleras, veremos como nuestro valeroso guerrero
pierde el tiempo subiendo y bajando sin hacer nada útil, mientras
le untan a palos.