Después
de ir al 2º Aniversario de la Cama de Pacha
en Madrid decidimos que teníamos que hacer
algo con nuestras vidas. Un viaje lo arregla todo.
Y
así, el sábado 19 de Marzo cogimos el
AVE
hasta Sevilla todavía con resaca. Allí
nos esperaba una
amiga, con muchísima más resaca
que nosotros, y un coche nuevo. Por lo visto en Sevilla
se lleva lo de hablar por el móvil en moto.
Bueno, vale, mola. Así que ella, su móvil
y yo nos dimos una vuelta por Sevilla. Fotos.
La Torre del Oro está recubierta por una tela
y no se puede ver y hay obras del metro. ¿Para
qué querrán Metro? Pero Sevilla es sumamente
agradable.
Por
la noche tapeo, copas y luego a Aduana.
Es un sitio curioso con dos ambientes: el pijo y el
reservado a la música electrónica. Estuvimos
en el primero diez minutos y en el segundo dos horas
bailando una música de calidad espectacular.
El Dj nos regaló un CD que conservaré
hasta mi muerte. Compramos un par de botellas baratísimas
(creo que 35 euros o algo así, nada que ver
con los 110 euros de Pacha). Allí no encontramos
con un personaje bastante simpático que nos
ofreció llevarnos en su coche a otro local
de música similar.
Y
fuimos. Y flipamos, en serio. Entramos a unas tías
que eran muy lesbianas, el Dj tendría 50 años
y gran barba. Un musicón que temblabas, de
verdad. Increíble. Cuando nos íbamos
a ir al Hospital a por unos tímpanos nuevos
sale en pantalla "Nueva sesión matinal
de 7:30 a 18:00 horas". Muy fuerte. Muy buen
rollo. Pero nos fuimos a dormir porque estábamos
etílicos. El sitio era Domm.
Depertar
durísimo. Zumo
de naranja en José Luis de una bella plaza
donde por las noches se ha puesto de moda pegar a
la gente bien vestida. Vemos gente vestida de domingo
con los hijos y tal. Noto que falta comunicación
padres-hijos, pues advierto un individuo con los cascos
puestos mientras dan el rutinario paseo matinal.
Tras
recoger
a un piloto absolutamente crack de una compañía
que prefiero no mencionar, dejamos a nuestra querida
anfitriona en una casa señorial de Écija,
que es feo como Belcebú. El GPS del coche decidió
llevarnos por caminos rurales hasta Sierra Nevada.
Pues vale. Tardamos sólo tres horas, con zorro,
ovejas, campesinos y gatos muertos en la carretera
incluídos.
Otra
vez en Sierra Nevada. Nos alojamos en la casa de una
monitora
de la Escuela Española de Esquí. Una
mujer muy agradable que comía goyú de
pera. Alquilamos esquís en ILIBERIS
(recomiéndooslo encarecidamente). Sierra Nevada
como siempre en Semana Santa: nieve papa peligrosísima
(de esa en que a la una de la tarde ya puedes chapotear),
go-gos
en Fame, marcha
a muerte, y cenas en Tito Luigi con Lambrusco
en exceso, aparte de las habituales hamburguesas con
Guacamole en Crescendo. El miércoles los timadores
de Cetursa (36 euros el forfait) cerraron la estación
por viento, por fin. Y nos fuimos de allí rapidísimo.
Comimos
en un sitio de Granda llamado Cuarto y Mitad. Id;
la camarera está buenísima. Por cierto,
Granada está lleno hasta la bola de coches
tuneadísimos. GPS llévanos a Marbella.
Llueve, mierda. Apartamento
en las Terrazas
de las Lomas, enfrente de Olivia
Valere. No comments. Copitas
y a Puerto Banús con tarjeta de acceso, claro.
Allí nos enamoramos; su nombre es Riva
Rivale.
Por
Marbella estuvimos en bastantes sitios noctunos como
Tibu, en la plaza de Antonio Banderas que, de ambiente
más empalagoso, no estaba mal del todo. Muy
agobiante, eso sí. Antes a Terra Blues, al
lado de la Botellita. Ponen muy buena música
(rock sobre todo y venden jarras de chupitos por 16
euros) y News
Café, que es crack. A segunda hora Bohemian,
también en la plaza del citado actor y luego,
siempre, a Dreamers.
La verdad es que este año la música
ha sido algo indescriptible. Nos tenían que
hechar a escobazos de allí, en serio. Luego
siempre está La Llave y tal, pero esta vez
no fuimos. Mejor que en casa, nada.
El
segundo día también hicimos copas
en el hogar, sí, sí. Y a Banús
de nuevo (News Café, donde nuestras amigas
se encontraron con unos
amigos que estudian Hostelería en Marbella).
Decidimos, al día siguiente, darnos un bañito
para depejarnos
en el cálido Mediterráneo; casi me da
una hipotermia, os lo juro. Es el agua más
fría que mi piel ha sentido jamás. Decidí
no volver a bañarme en el mar nunca más.
Por las tardes el plan era ir a Victor's Place, un
chiringuito en Victor's Beach absolutamente genial.
Preparan cocktails muy especiales (Electric Drinks
& Delicious Music). Recogimos tumbonas a cambio
de alcohol. Recordaré aquel día de luna
llena para siempre... Fuimos a cenar a la Pizzería
Amor y Fantasía, que os recomiendo. Está
situada enfrente de los grandes Ferretis
de Puerto Banús. Había un tío
con un barco de 40 metros ahí atracado que
hizo una fiesta a la cual no pudimos ir. Una pena.
A
la mañana siguiente nos fuimos a Tarifa.
Se tarda
una hora y pico. Mi amigo X quería hacer kite-surf
pero el viento de poniente no era suficiente. Comimos
en el Hotel multicolor "Dos
Mares" de la playa y luego nos tomamos un
Gin-tonic en la terraza de Missiana, de Ana Torroja.
Tarifa es precioso.
Lunes
en Marbella sin gente. Marbella sin gente es otra
ciudad muy diferente. Todo vuelve a su ritmo normal...
Volvimos
a Sevilla por la ruta
de Toro (Algeciras-Jerez-Sevilla). Es una preciosidad
y la carretera muy poco transitada. Muy bien, de verdad.
AVE a Madrid con peli nefasta y aquí estoy,
arruinado, recordando aquellos momentos de paz y diversión
que difícilmente se me olvidarán.
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