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Dirección: Alfred Hitchcock. Producción: David O. Selznick. Título original: Rebecca.. Intérpretes: Sir. Lawrence Olivier, Joan Fontaine, Judith Anderson y George Sanders. Año de producción: 1940. Guión: Robert Sherwood y Joan Harrison, basada en la obra de Daphne de Maurier. |
| Hitchcock
aterriza en Hollywood, corre el año 1940 y tras su etapa inglesa, el
cineasta se enfrenta a un nuevo territorio que acabará por encumbrarle
como uno de los mayores talentos cinematográficos de la historia. Su
debut norteamericano jamás pudo haberse sospechado tan brillante. Pocos
años separan sus grandes éxitos británicos "Alarma en el
expreso" y "Posada Jamaica" en el momento en el gran productor David
O. Selznick decide hacerse con sus servicios cuando todavía esta en fase
de preparación "Lo que el viento se llevo".
Proyecto: "Rebeca". Una novela romántica firmada por Daphne de Maurier y ambientada en la Inglaterra del periodo interbélico. De esta manera Selznick decide brindar la primera gran oportunidad a un gran talento, a un director poco habitual, a un genio escondido. A partir del momento en el que la tarea le es encomendada, Hitchcock tiene la posibilidad de trabajar con mayores medios, holgados presupuestos de producción, mejores estudios de rodaje y con un amplio elenco de actores. Pese a lo que se podía haber esperado "Rebeca" no supone una ruptura total con las concepciones de sus obras británicas; la situación de la acción, los personajes protagonistas e incluso un romántico estilo que lo rodea, todo esto pertenece a ese retrato de la Inglaterra noble pero misteriosa, elegante pero oscura, mas que a la critica social que se elevara como una de sus características principales en su odisea americana. Y el hecho de haber contado con intérpretes de origen británico como Sir. Lawrence Olivier, Joan Fontaine, Judith Anderson o George Sanders significa una familiarización del trabajo, una oportunidad de asentarse con estilo y carácter inglés.
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| "Rebeca" fue transformada por Hitchcock en un drama psicológico con connotaciones de film policiaco aunque nunca se muestra una invasión total del género. La película se me antoja como un thriller innovador, una trama de investigación sobrenatural e incluso detectivesca, que posee un trasfondo psicológico y un enigma dramático. Manderley (la fastuosa mansión) es convertida en un lugar misterioso, fantasmal, donde la sombra de una muerte conduce a los personajes hacia un abanico de tensas relaciones, siempre conectadas entre el miedo y la continua sospecha. |
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El matrimonio de Winter tendrá que enfrentarse al recuerdo de Rebeca. |
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La historia de amor de "Rebeca", entre Maximilian de Winter (Olivier) y la Sra. de Winter (Fontaine) es también la historia del celo, de la venganza, de la tortura emocional, del amor más intenso y por tanto plagado de dolor. De Winter es un ser oscuro, de constantes crisis y arrebatos, inquietante, complejo, encerrado en un carácter que da vuelcos continuamente. Sobre él pesa la carga de una trágica muerte, el fantasma del recuerdo, la soledad de la mansión. La nueva Sra. de Winter es tierna, dulce, impresionable, romántica y desdichada. Es una criatura aislada y desorientada en el infierno de Manderley, donde parece luchar contra los espíritus y las trampas emocionales de sucesos que ella no ha vivido pero que le toca sufrir. Por otro lado están los seres malvados, el ama de llaves Sra. Danvers (Anderson) y el sarcástico primo Jack Fewell (Sanders). Son torturadores, resucitadores de fantasmas, seres envidiosos, codiciosos de la posible felicidad en el infierno. Sus armas fatales son el la presión psicológica sobre la inocente y el chantaje sobre su amo. Analíticamente si nos fijamos en la poderosa descripción de la desgarradora relación entre la Sra. Danvers y la Sra. de Winter se aprecia la separación de mundos hitchcockianos que se vendrán, en el futuro, apareciendo a lo largo del grueso de su filmografía: la inocencia representada por la juventud y la maldad encarnada en los seres maduros, experimentados, veteranos de la perversidad y la influencia. En "Rebeca" hay dos partes (descartada la fase de presentación en la Costa Azul) que son claramente diferenciables: la primera roza lo sobrenatural, es el abismo puro, lo inexplicable, la adversidad total. Manderley es como un castillo fantasma donde la soledad determina y condiciona los caracteres emocionales; los enormes espacios las distancias entre los personajes, la penumbra la oscuridad de sus intenciones. En la segunda, se pasa a la etapa realista del drama, sin abandonar el infierno inicial. Pero la enigmática Sra. Danvers va perdiendo ese destello diabólico, descubriéndose como una oportunista. Los personajes ya no se encuentran encerrados en la mansión sino que salen fuera, disponen de mayor amplitud y libertad de movimientos. La atmósfera tensa creada desde la llegada a Manderley es, aun manteniéndose, un vehículo dramático que va dejando paso al entramado policiaco complejo en torno a la misteriosa muerte de Rebeca, primera Sra. de Winter. El final, incendio, destrucción y suicidio de Manderley, retoma ese poderío romántico de la primera fase de la película, incrementando el misterio y la faceta enigmática que envuelve sus paredes. "Rebeca" es una obra importante desde el momento en que va a marcar un nuevo estilo en las concepciones de Hitchcock, sobre todo en todo lo referente al equilibrio entre bondad-maldad, terror psicológico, sospecha cotidiana y preciosismo escénico. A partir de ahí, la depuración estilística de este cineasta inglés abandonará el barroquismo ambiental para alcanzar un sentido práctico del movimiento y la narración. "Rebeca" además supuso la primera nominación al Oscar a Mejor Director para Hitchcock, pese a que el film elevará la estatuilla a Mejor Película, el realizador británico vio cómo el premio caía en manos de otro maestro, John Ford por "Las uvas de la ira". Más adelante fue nominado cuatro veces más al Oscar...pero nunca le llamaron para subir las escaleras del escenario. rodrigo MARTÍN ANTORANZ
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