Dirección y Producción: Alfred Hitchcock. Título original: The birds. Intérpretes: Rod Taylor, Tippi Heddren y  Jessica Tandy. Año de producción: 1963. Guión: Eva Hunter, basada en la obra de Daphne de Maurier. 

Han pasado veintitrés años desde "Rebeca" y Hitchcock se aventura hacia una nueva adaptación de una obra de Daphne de Maurier. Pero ahora no tiene encima la presión de un productor insistente, ni la preocupación de enfrentarse a nuevo mercado e industria. El cineasta inglés se permite el lujo de transformar la novela corta original en un preciosista ejercicio cinematográfico, experimental, terrorífico e increíblemente ambicioso. 

    La brillante realización de "Psicosis", tres años antes, había dejado ciertas huellas en el tratamiento dramático de su obra posterior. Hitchcock había llegado a alcanzar un poderoso dominio del terror sin apenas recurrir al expresionismo de sus primeras obras inglesas, ni al estilo impuesto en sus trepidantes thrillers de la década de los cincuenta.  "Los pájaros" es su vigésimo cuarta obra americana y segunda realización en los sesenta, y la adaptación destaca por una ligereza argumental frente al rigor de "Rebeca". Producida por el propio Hitchcock y rodada en exteriores naturales, "Los pájaros" será a la postre una de las obras más celebradas en su filmografía. 

   Hitch decía lo siguiente con respecto al film: "El tema de la película podría ser, si se quiere, el de la excesiva complacencia del mundo; la gente no es consciente de la tragedia que nos rodea a todos". Hoy en día tal comentario queda sellado como un recordatorio profético de la sociedad actual. Hitchcock, véase como se quiera, ha sido un ejemplar filósofo del terror, y mas concretamente de esa amenaza que nace de lo insospechado. 

 

    A lo largo de su carrera cinematográfica se ha podido comprobar a individuos ambiciosos, trastornados, voyeurs o falsos culpables. Ahora más que nunca, Hitchcock no se concentra como primer recurso en las sometidas psicologías de sus personajes, sino que opta por la generalización de una comunidad, Bahía Bodega, sobre los que descargará todo el peligro que, aun estando dentro de un mundo de irrealidad, resulta totalmente creíble. Esta preocupación por la amenaza exterior justifica el sacrificio de las estrellas en el reparto: "Pensé que deberíamos emplear a personas anónimas, no demasiado familiares puesto que el argumento mismo no es tan gracioso como el de otras películas". 

Melanie (Tippi Hedren) atacada por una de las miles de aves. 

 

    Hitchcock estaba en lo cierto, si lo pensamos fríamente. ¿Se podría imaginar la trama de la película perdida en la excesiva importancia de unos intérpretes, que sin duda, desequilibrarían la intención dramática? Hitch parece estar obsesionado por la magnitud del tema que posee entre manos y se apresura, dentro de lo que cabe concebir, en meterse a fondo en el mismo. 

    El prólogo de "Los pájaros" con la presentación de los personajes principales, Melanie Daniels (Tippi Hedren) y Mitch Brenner (Rod Taylor) así como los secundarios que pasarán al protagonismo absoluto en la segunda parte del film; los pájaros, ahora mansos en sus jaulas. Una escena es suficiente para presentar todos los elementos que luego utilizará; en la pajarería de San Francisco, Hitchcock nos presenta a un sagaz abogado que descubre a una mujer de la alta sociedad cuyo comportamiento anterior fue polémico, rodeados de toda una gama de pájaros enjaulados. La primera relación entre la pareja protagonista descubre una distancia entre ambos personajes; una callada admiración de ella y un irónico desprecio en él. Junto a ellos, casi inmóviles, aves encerradas que parecen contemplar la desunión de ambos cuando gozan de libertad de acción.

    La magnificencia narrativa de Hitchcock se pone de manifiesto en su economía en la presentación de los elementos clave, ya sean lugares, personajes o situaciones de relevancia. Hasta la aparición del primer pájaro agresivo, una gaviota que ataca a Melanie en un bote, ha transcurrido casi media hora de película, donde se han establecido todas las posiciones para recibir lo insospechado. 

    Con la llegada del peligro, cuyo espacio temporal irá reduciéndose progresivamente, los personajes tendrán que ir uniéndose en su impotencia y su inevitable encierro. 

 

    La relación entre Melanie y Mitch, antes tirante y falsa, se torna sincera y sólida con el paso de los acontecimientos. Es como un principio de solidaridad ante la amenaza, un sacrificio de la libertad a favor del cariño. Ya queda todo explicado, excepto una cosa, lo inexplicable. Es decir, la llegada y ataque de los pájaros, que Hitchcock emplea como excusa para poner a prueba a los personajes.  Hay que olvidar la irrealidad de los hechos (que siempre hay que ver con gran realismo) y hay que extraer la filoosfía que encierra. ¿Qué pueden hacer los hombres ante lo inevitable? ¿Somos conscientes de los peligros que nos acechan? ¿Somos capaces de sobrevivir a ellos?.

 

Hitch posa con uno de sus voraces pájaros. 

 

    El pesimismo hitchcockiano, en otras obras más templado, renace en todo su esplendor en "Los pájaros". No hay lugar para la ironía, se cierran los espacios para la comedia. El terror se explica en toda su violenta fachada, con sonidos infernales, con silencios demoledores. Sin darnos cuenta estamos atrapados en las garras de unos seres transformados, llenos de maldad inusitada, agrupados en un pacto de destrucción. 

    Es además un ejercicio técnico impecable, con experimentos innovadores usando las trasparencias, los reflejos, la proyección irreal, los muñecos mecánicos, animales amaestrados. Es un film perfecto y rico, controlado milimétricamente. Hitchcock va más allá de su fábula terrorífica de "Psicosis" (aunque no la supera); ahora es capaz de generalizar, salir del encierro de un caso aislado y someter a toda una comunidad a un miedo colectivo. 

    "No tengo ninguna afición particular pro los pájaros. Me interesa más la técnica de la narración fílmica que lo que contiene la película", decía el cineasta. Lo cierto es, que si algo pudiera representar la obsesión amenazante de este mago inglés serían esos pájaros inmóviles del Motel Bates, o los inquietantes asesinos de Bahía Bodega. Todo un símbolo. 

rodrigo MARTÍN ANTORANZ

La casa rodeada de pájaros.

Las secuelas físicas de Hedren tras el ataque de las aves.

Uno de los efectos técnicos, la persecución a los niños de la escuela.