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Dirección y Producción: Alfred Hitchcock. Título original: Frenzy. Intérpretes: Jon Finch, Barry Foster, Anna Massey y Alec McCowen. Año de producción: 1972. Guión: Anthony Shaffer. |
La década de los sesenta había dividido totalmente a la crítica con respecto a Hitchcock. Para algunos una época de esplendor; para otros, el principio de la decadencia. Lo cierto es que los cinco títulos rodados por Hitch eran obras innovadoras en su filmografía y parecía que con la senectud nacía otro estilo de thrillers. "Psicosis", "Los pájaros", "Marnie, la ladrona", "Cortina rasgada" y "Topaz" son muy diferentes entre sí y muy diferentes con todo lo realizado anteriormente. Psicópatas, animales asesinos, cleptómanos, científicos acorralados o perseguidos políticos no eran personajes que Hitchcock hubiera abordado veinte o veinticinco años antes. Pero con la nueva etapa y la polémica suscitada, el autor inglés parecía haberse desprendido de ese moralismo que le obligaba a ser sugerente más que manifestante, y voyeur antes que participante. Nace la callada violencia antes reprimida, el terror plenamente explicado. El asesinato de "Psicosis", los ataques de "Los pájaros" o el crimen de la estufa de "Cortina rasgada" dejaban patente la obsesión por la crueldad de un creador que dejaba las acciones en el aire, sugeridas o escondidas. "Frenesí", su film número cincuenta y dos, es una prolongación de ese bloque novedoso, pero con notables diferencias. Hitchcock ha vuelto a Londres y Hitchcock ha vuelto a sus viejos temas. Es por tanto, un retorno a lo ya explorado pero con métodos depurados y tratamientos nuevos. Vuelven por tanto los falsos culpables, los psicópatas calculadores y el cerco que se estrecha en torno a una sucesión de crímenes. "Frenesí" posee además un humor más agudo y genuinamente británico que las cintas inmediatamente anteriores. Parece ser para algunos una especie de reencuentro del Hitchcock, mago del suspense; para otros un Hitchcock lleno de fórmulas innovadoras.
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| "Frenesí" es una perfecta simbiosis de las obras que configuran mayormente su estilo, aun sin aproximarse a ninguna de ellas. Aunque los temas, las obsesiones y los temores son los mismos de siempre, la forma en que los plantea y procede a su desenlace se nos antoja increíblemente frescos. Para empezar, nunca Hitch había tratado el tema de la agresión sexual con una violencia tan brutal, ni su denuncia fue tan directa. Muchos encontrarán claros referentes en "Psicosis". Sin embargo, creo que Hitch es ahora mucho más claro, ajeno a los simbolismos, y desnudando su acción de toda oscuridad o doble intencionalidad. El asesino de "Frenesí" es un maníaco en estado puro y no un caso clínico, inexplicado. Lo que menos importa son los motivos de Rusk (Barry Foster) para violar y estrangular a sus víctimas; el hecho es que comete crímenes y otra persona es acusada de ellos. |
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Cartel británico de "Frenesí". |
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Hitchcock quiere situarse al margen de la trama policíaca convencional y nos presenta al asesino de toda claridad en su acción en el primer tercio del film. Por lo tanto, ha destruido por completo el suspense basado en el anonimato del culpable, pero ha creado uno más intrigante: la lucha por escapar del inocente. Este giro narrativo ya hacía su aparición en "Falso culpable", "39 escalones" y "Con la muerte en los talones", entre otras. Y Hitch conoce plenamente sus consecuencias. "Frenesí" lleva la imposibilidad de probar una inocencia indemostrable hasta límites extremos. Es un círculo que se estrecha y acorrala al protagonista, Blaney (Jon Finch), sin posible escapatoria, en un mundo cerrado e incomprensible. La situación del personaje es angustiosa porque la suerte se le ha rebelado; es un hombre de pasado violento (un divorcio de causas poco claras, una carrera militar con intervenciones bélicas...) y de futuro incierto (ha sido despedido de su trabajo). Es por tanto, un ser atrapado por las circunstancias y un propicio chivo expiatorio de la ola de crímenes que están acaeciendo. Blaney es sometido a la dura prueba de la creciente soledad y la condena generalizada. Todo ello hará resaltar una violencia concentrada que contribuirá a ratificar los argumentos acusatorios. ¿Cómo escapar? Blaney no ve forma alguna; su deseo por probar su inocencia se ha torcido en un espíritu de venganza. Por otro lado el maníaco y calculador Rusk juega sus cartas con extrema meticulosidad. Aprovechándose de la sospecha recaída sobre su supuesto amigo y tratar de cometer el menor número de errores posibles. Porque se trata de eso; no de lograr aciertos, sino de evitar fallos. "Frenesí" se convierte en la agonía del inocente abandonado a su suerte, y en el cálculo frío de un solitario criminal. Es un juego de matices, una prueba ingeniosa de actuar y no ser visto. Hitchcock se muestra sutil y cruel a un mismo tiempo. Ahora más que nunca destapa una violencia irresistible, describe los asesinatos con veracidad y sin miramientos, acrecienta los silencios, sacrifica las elipsis, maneja la tensión hasta alcanzar las más altas cotas de la angustia, combina imágenes yendo desde el primer plano hasta uno general explicativo. "Frenesí" es una ambiciosa puesta a prueba de los recursos cinematográficos de Hitch; el cambio de ritmo, la tensión creciente...Mueve la acción en ambientes que no frecuentaba desde los años treinta y de su perfecta adaptación nace un film brillante, dominado al detalle, insuperable. La admiración que suscita "Frenesí" solo es comparable a los más celebrados escénicos del Hitchcock de los años cincuenta y algunas obras anteriores. Nunca antes el cineasta fue tan claro en sus planteamientos, tan cruel en sus intenciones y tan violento en sus explicaciones. Han muerto para siempre las estrellas intocables y la sugerencia mas camuflada que sugerida. Hitchcock demuestra con su penúltimo film que la forma más eficaz de describir un crimen es mostrando con realismo su ejecución. "Frenesí" abandona el símbolo, desahoga el grito y expande el dolor con toda su fuerza. rodrigo MARTÍN ANTORANZ
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