Dirección y Producción: Alfred Hitchcock. Título original: Dial M for murder. Intérpretes: Ray Milland, Grace Kelly, Robert Cummings y John Williams.. Año de producción: 1954. Guión: Frederik Knott.

 
Durante la década de los cincuenta, Hitchcock utilizó el color y el blanco y negro para sus películas sin ningún tipo de orden cronológico alguno. En esta etapa de su filmografía destacan tres obras que hacen de la variedad cromática (uso y significado del color) y de la habilidad con la que es empleada, auténticas delicias visuales. Se tratan de: "Crimen perfecto" (1954), "La ventana indiscreta" (1954) y "Con la muerte en los talones" (1959). 

    Si en las dos últimas (sobre todo la interpretada por Cary Grant) este uso tenía el fin claro de la espectacularidad, la primera de ellas contraía un riesgo claro: la descripción de un crimen saliéndose de la tenebrosidad del blanco y negro. Todo un desafío para la inteligencia narrativa del Hitchcock detallista y técnico, pero todo un desahogo para su desmesurado esteticismo y sus características pictóricas, demostradas en su etapa de los cuarenta. 

   Basado en una obra teatral como original, la adaptación cinematográfica de Hitchcock aun sin eliminar su recargado guión de demasiados diálogos no deja por ello de tener un lenguaje fílmico propio, puro y sobre todo, fiel a su lenguaje narrativo. 

    Hay innovaciones claras dentro de "Crimen perfecto" que acentúan el nivel de experimentación por parte de Hitchcock a la hora de concebir su obra: la unidad del lugar y el juego de pocos personajes. Y también hay elementos ya empleados: las llaves, el cinismo del protagonista, etc...Técnicamente "Crimen perfecto" está muy bien construida. La cámara abandona casi en todo momento una tendencia estática tradicional y busca moverse entre personas y objetos.

El lugar del crimen.

    Los picados descriptivos (cómo el protagonista muestra el plan criminal al asesino) y los contrapicados a ras de suelo que engrandecen las figuras. Hitch busca ante todo captar reacciones antes que los planos de locutor. Esa inquietud inherente en el cineasta, que detona una explosión hacia los objetos significativos, pierde cierta potencia en un diálogo que aclara, a veces, demasiadas cosas innecesariamente, pero gana en dominio sobre una acción de detalles y correlaciones.  No faltan los primeros planos (las llaves, el dial del teléfono, las manos, las medias...) pero en menor escala, por ejemplo, que en "Encadenados".

    Como siempre, la pintura de personajes es absolutamente magistral: desde la frágil y admiradora de personajes célebres Grace Kelly (cuya afición queda patente en su marido campeón de tenis, en su amante escritor famoso y en los recortes de periódico), hasta el cínico y calculador Ray Milland, pasando por un secundario de apoyo (Robert Cummings) y llegando a un sagaz y británico detective a la vieja usanza (John Williams).

   La película es, a mi juicio y pese al perfecto juego criminal capaz de llegar al público, una obra intrascendental en la filmografía de Hitchcock pero le permite jugar con las acciones, con los personajes y con la técnica (el color, el 3-D, los movimientos de cámara en un espacio limitado). Con "Crimen perfecto" se abre la era del Hitchcock más espectacular y ambicioso, del Hitchcock lleno de detalle y gusto por la estética del color.

    Un desafío que le ha configurado como un auténtico maestro del lenguaje cinematográfico.

rodrigo MARTIN ANTORANZ

Ray Miland y Grace Kelly, la decepción tras el fallido crimen. Kelly se defiende de su agresor.

Milland saliendo de la casa.