Dirección: Alfred Hitchcock. Producción: Ivor Montagu. Título original: The 39 steps. Intérpretes: Robert Donat, Madeleine Carroll, Lucy Mannheim y Peggy Ashcroft. Año de producción: 1935. Guión: Charles Bennett y Alma Reville. 

 
Nunca ha aparecido de manera más clara en la obra de Hitchcock el tema del falso culpable como en "39 escalones" y posteriormente en "Falso culpable", "Con la muerte en los talones" y "Frenesí". Esta primera gran aproximación hacia una de las obsesiones esenciales del cineasta es posiblemente la mejor de las cuatro, a la vez que la más antigua. 

     Así es, Hitchcock se encontraba en el período de apogeo de su era británica (entre los films "El hombre que sabía demasiado", en su primera versión de 1934 y "Agente secreto" y "Sabotaje", ambas de 1936) cuando decide adentrarse en la que sería una de sus mejores y más conseguidas realizaciones. 

    Sobre un espléndido guión, probablemente uno de los mejores que hayan pasado por sus manos  (firmado por su propia esposa, Alma Reville, fiel colaboradora de Hitch, y Charles Bennett), el maestro inglés va a crear un thriller de espionaje y suspense de gran brillantez, ritmo vertiginoso y enorme trascendencia. Cuenta además en el reparto con un de los más populares actores británicos de la época, Robert Donat y Madeleine Carroll, a la que volvería a utilizar un año después en "Agente secreto". 

    Hitchcock viene a demostrar en "39 escalones" su claro dominio sobre los elementos del thriller puro y que además de jugar audazmente con los simbolismos y la acción es capaz de crear una perfecta definición de personajes. Así, la pareja protagonista formada por Hannay (Donat) y Pamela (Carroll) demuestran una posesión de recursos suficientes como para saltar de la tragedia a la comedia, de las situaciones tensas a las irónicas...En este último aspecto quiero resaltar los logros de "39 escalones" y su gran combinación de elementos cómicos y dramáticos, solo igualada si cabe en su obra posterior "Alarma en el expreso".

 

    La ironía que respira este film es elogiable. Hitchcock la utiliza casi constantemente para obtener dobles juegos, desviar la atención sobre determinadas situaciones y sobre todo para dotar a sus personajes inocentes de una cierta seguridad en su inseguridad y de una contagiosa simpatía. El ciudadano canadiense de "39 escalones" tiene mucho en común con el reportero americano de "Enviado especial" y sobre todo con el ejecutivo confundido de "Con la muerte en los talones". Son personajes que en su lucha particular por descubrir un secreto de estado manifiestan un comportamiento sutil, de apariencia indiferente pero que en realidad son disfraces de sus propios temores.

Hannay (Donat) y Pamela, esposados en su huida. 

 

    El humor de Hitchcock hace su aparición desde el principio en la secuencia del music-hall, pero también lo hace el motor dramático (la presentación del hombre clave, Mr. Memory y el conocimiento de la confidente Annabella Smith (Mannheim). Esta forma de construir sus films, casi siempre basada en una mezcla de elementos distintos, pretende ya no solo presentar los hechos a los que habrán de enfrentarse los personajes sino de crear una ambiguedad que poco a poco irá resolviéndose. 

    Así, desde la terrible confidencia de la espía perseguida en el apartamento de Hannay hasta el asesinato de ésta, Hitchcock nos ha presentado la esencia de la psicología de su protagonista. Un inocente que moviéndose entre la incredulidad y el asombro ha de encontrar una escapatoria. 

    Con "39 escalones" y su estructura lineal, Hitch ha ido perfilando la forma de exposición de obras posteriores, basadas en la presentación de los elementos significativos casi de manera precipitada y ordenando el interés de los mismos. En este caso, Hannay es un hombre inclinado al movimiento ya que es perseguido por un crimen no cometido y obligado a desvelar un alto secreto que más que por propia convicción nace de la necesidad de probar su inocencia. 

    Entre la interesante presentación inicial (personajes ambiguo y enigmas) y la resolución final, Hitchcock ha desarrollado una acción esencialmente basada en ir acorralando a su personaje e ir poniéndole a prueba. Sometiéndole a la tensión creada entre la necesidad de la huida y a su vez del descubrimiento, viene a demostrar que dentro de la fragilidad de sus héroes se esconde una considerable capacidad de supervivencia. 

    Sin intrigas especialmente complejas y sin estereotipos de fabricación fácil, Hitch ha creado una nueva aproximación hacia el tema de la azarosa posibilidad de enfrentar a un hombre de la calle con un secreto vital. Pero mucho más allá de esta concepción, luego abundantemente repetida a lo largo de su carrera, este cineasta ha experimentado con nuevos registros, ha obtenido nuevos resultados expresivos y sobre todo, ha concebido un film de gran interés técnico y dramático.

    "39 escalones" se ha convertido con el tiempo en el patrón de gran profusión de thrillers y en una de las obras más logradas y emblemáticas de Hitchcock.

rodrigo MARTÍN ANTORANZ